sábado, 4 de julio de 2015

PRESUMIR EN LA DEBILIDAD

ES UN PUEBLO REBELDE



El profeta Ezequiel es  un enviado a proclamar la voluntad de Dios, y lo tiene que hacer en un ambiente hostil y difícil, la gente no quiere escuchar la voz de Dios y menos la denuncia de sus actos. El hombre aunque peque no quiere reconocer su pecado, por eso es fundamental la humildad y la llamada a la conversión.

Ezequiel viene a decir a pueblo que han pervertido la fe y la creencia, algo que también  ocurre en nuestros días, nos fabricamos un dios que no es Dios, pero que se acomoda a nuestro estilo de vida. La voz de Dios clama al Pueblo por medio del profeta, escuchemos la voz de Dios, no rechacemos a los enviados, que son los que nos llaman de una manera continua a la renovación de nuestra fe y la actualización de nuestra relación con Dios.

El Señor ha puesto nuestra debilidad como bandera, por eso san Pablo presume de ellas, porque que son como un aguijón de Satanás, que no me dejan llegar hasta Dios, pero precisamente ese aguijón me lleva a la salvación y a reconocer quien es el Señor de todo y que nosotros somos pobres siervos suyos que hacemos lo que tenemos que hacer con nuestra torpeza y debilidad.

El Pueblo de Israel se niega a escuchar a Jesús, lo desprecia, dicen; ¿Qué se habrá creído este? Este no es nadie, es un farsante, un embaucador. Cuando el profeta habla, al igual que Ezequiel, el pueblo rebelde lo quiere eliminar, no creen en Dios, creen en su dios, el fabricado por ellos, aquel que acalla conciencias, pero nos son más que “baales” de su ego, de su soberbia, es la manipulación y la perversión de la divinidad.
Que el Señor nos ayude a ser dóciles a su voluntad, a pesar del aguijón del demonio y de la persecución, y abrazar al Señor es abrazar la cruz.


Javier Abad Chismol

viernes, 17 de octubre de 2014

DAR A DIOS LO QUE LE CORRESPONDE

Reflexión Semanal
DAR A DIOS LO QUE ES DIOS


El ser humano se empeña una y otra vez en buscar a dioses a su medida, como si el único y verdadero Dios no fuera bastante. Es un acto de soberbia en el que podemos caer todos, un acto que nos puede llevar a nuestra propia aniquilación. Porque no aceptamos a Dios, porque queremos otra cosa, porque nos creemos mejor que Él, y de esta manera nos empeñamos en decirle a Dios como debe comportarse, como deben ser las cosas y por lo tanto nos autoproclamamos dios al querer suplantarle o fabricar otro que se adapte a lo que me conviene.
Hoy recibimos ese mandato de la misión del anuncio de poder llevar un mensaje distinto a todos los hombres un mensaje de plenitud, de salvación y de trascendencia.
San Pablo nos propone como gran virtud la perseverancia, el continuar adelante en la misión a pesar de las dificultades y de los problemas, es hora de saber afrontar la existencia con el don de la fe y de la esperanza. Se nos puede llenar la boca de testimonio de Cristo, de amor, pero ante la dificultad surge nuestras dudas, ¿si soy bueno, porque las cosas no siempre me salen bien o como yo quiero? La fe no es una carta u hoja de ruta que nos deja al margen de la condición humana. De ahí surgen aquellos enfados, de no sentirnos apremiados por nuestra fidelidad. El Señor nos habla de vencer las dificultades, de seguir adelante, de llegar a la meta que en ocasiones puede ser el martirio.
Y por eso nos lleva a vivir en este mundo rompiendo la esclavitud que nos ata a este mundo. Los judíos tientan a Jesús, le enseñan una moneda del Cesar y le preguntan si es lícito pagar los impuestos. Él no contesta lo que ellos quieren escuchar que no hay que pagar para decir que es un rebelde y así poder condenarlo. Jesús nos invita a no caer en la trampa del mundo, y se nos recuerda algo fundamental para el cristiano, y es que hay que obedecer antes a Dios que a los hombres.

Javier Abad Chismol




sábado, 15 de febrero de 2014

LA LIBERTAD DE ELEGIR

LA LIBERTAD DEL HOMBRE, ES PODER ELEGIR



El señor nos ama y por lo tanto nos ha dejado completamente libres, con la posibilidad de estar cerca o lejos de Él. Nos dice uno de los libros de la sabiduría, que ha puesto fuego y a agua a nuestro alcance, el bien y el mal, la fe o la incredulidad, el amor o el egoísmo, ¿Cuál es nuestra opción? ¿En donde reposa la libertad?
Unos piensan que la libertad es acabar con Dios, con preceptos, con normas y con religiones, se saltan al verdadero Señor para sobrepasarlo, para quedarse tan solo en lo errores humanos, en los defectos de las religiones y con esa excusa ya no quieren saber nada de Dios, es la opción a renegar de ser hijo de Dios, y convertirse así en juez de la mi historia y de la humanidad, un mundo si Dios, es un mundo libre.
Es bueno tener temor de Dios para no caer en la ignorancia del aniquilamiento de Dios, el que teme cuida su vida, su moral, el que no teme se considera hasta dueño de su conciencia, juez de lo bueno y de lo malo, legisla sin escrúpulos porque la norma moral es el mismo y su pensamiento.
Somos privilegiados por la fe, porque aquello que los sabios de este mundo no ven, aquello que no sienten, se nos ha sido revelado en nuestro Señor Jesucristo, ¡qué gran regalo es la Fe! El Señor nos ama porque nos ha mostrado el tesoro escondido a los hombres incrédulos. Privilegiados no por ser mejores, sino por abrirnos al misterio de la fe y del amor de Dios, es regalo y compromiso, y lo que es más importante portadores de la fe a todos los hombres, para que vean, para que oigan, para que caminen y se abracen a la verdad.
Pero no caigamos en el extremo de abolir la Ley de Dios con una especie de buen ismo basado en un amor abstracto, cumplir la Ley es vital para no perder en norte de lo que es bueno y de lo que es malo, y eso no entra en contradicción para nada con el amor de Dios. Abrazo y amor en corrección que nos lleva a ser cada día mejores, y no por nuestros méritos, sino por la gracia de Dios.

Javier Abad Chismol




sábado, 30 de noviembre de 2013

DESPERTAD DEL SUEÑO






¡DESPERTAD DEL SUEÑO!


Isaías nos enseña cual es el camino que nos conduce al Señor, que nos lleva al encuentro gozoso con un Dios que es Padre y que es amor. Él reunirá a todos los pueblos de la tierra, nos llevará a la paz, a la verdadera paz que nos conduce a la libertad auténtica, aquella que hace que el ser humano y la humanidad entera rompa sus cadenas.

Hoy vamos alegres a la casa del Señor, hoy vemos como la luz de la venida del Señor empieza a alumbrar los corazones, las casas, los pueblos, hoy comenzamos la preparación de la Navidad y por eso estamos alegres.

Despertemos del sueño, de nuestra ausencia de esperanza, porque llegan días de gloria y de liberación. Despojémonos de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.

Hoy se nos llama a la dignidad del que vive a pleno día, que no tiene una vida oculta llena de pecado y oscuridad, hoy abrimos nuestros corazones para que la luz del Señor ilumine nuestras vidas y sirva de esperanza a la humanidad entera, nada de pecado y perversión, seamos coherentes con el regalo que el Señor nos ha dado que es la fe que se transforma en obras.

Por la maldad creciente se enfriará el amor de la mayoría, no consintamos que el pecado, la corrupción, la doble moral, nos aleje del amor de Dios, portémonos con la dignidad que corresponde a la llamada de ser seguidores de Jesucristo.

No se trata de una amenaza, es un toque de atención por parte del Señor, como Padre bueno que quiere lo mejor para sus hijos, que quiere que todos se salven y entren por la puerta de salvación. El descuido, el abandono, la dejadez, nos podría llevar a nuestra destrucción, por eso despertad del sueño y levantad la cabeza.

Javier Abad Chismol

sábado, 23 de noviembre de 2013

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO



JESUCRISTO  REY DEL UNIVERSO





Con esta solemnidad se acaba lo que llamamos el ciclo litúrgico, estamos ya pues a las puertas del Adviento, de la preparación para la Navidad. Hoy ponemos en el centro de nuestra vida al Señor, Él debe ser el Rey de nuestra vida, ha venido a gobernar no como los reyes de este mundo, ha venido a reinar para dar al hombre la paz y la libertad.

Los reyes de este mundo esclavizan al hombre, son los poderes que pretenden hacerse con nuestra vida, reyes, ídolos, mitos, que en definitiva nos dicen que nos vayamos tras ellos. Pues bien hoy tenemos que dejar que el Señor reine, es verdad que su Reino no es de este mundo, es cierto que su trono no lo es, que su corona de joyas no existe, que no tiene ejercito con armas, que no tiene territorio, que no tiene cárceles.

Nuestro Rey gobierna desde el Trono de la Cruz, gobierna con una corona de espinas que simboliza el sufrimiento y el dolor del mundo. Es un Rey solidario con el dolor, con la injusticia, con la pobreza, con las miserias de este mundo, que viene a destronar al Príncipe de las Tinieblas, que quiere que nos vayamos tras él, que querrá una y otra vez matar a Dios y decirte que el único rey es el rey de la tierra, de las pasiones, de la perversidad y del egoísmo.

Cristo es nuestro salvador, nuestro redentor, nos saca de las tinieblas, nos lleva a ser hijos de la luz, y eso supone nuestra redención de los pecados, significa nuestra plenitud y nuestra liberación, en definitiva nos capacita para el amor.

Los reyes de este mundo se imponen y oprimen, en cambio Jesús se nos propone en generosidad y entrega, esa es la gran entrega del amor de Dios, su Reino viene a reconciliar y salvar  lo que estaba perdido.

Recemos y oremos ante el trono de la Cruz, postrémonos a sus pies, los pies del mensajero que nos conducen al camino que lleva la liberación al hombre.

2 Sam 5, 1-3, Sal 121, Col 1, 12-20, Lc 23, 35-43.

Javier Abad Chismol

sábado, 16 de noviembre de 2013

CON PERSEVERANCIA SALVARÉIS VUESTRAS ALMAS




CON LA PERSEVERANCIA SALVARÉIS VUESTRAS ALMAS


El Señor quiere que vivamos conscientes de nuestra condición de finitud, de temporalidad, y por ello nos invita a que vivamos atentos y con provisionalidad en este mundo. Nuestra tentación es vivir nuestra existencia como si nuestra permanencia terrena fuera para siempre.

Nos dice que viene el día para los arrogantes, para los soberbios, para los que creen burlar a Dios, para los que han desvirtuado la conciencia del bien y el mal, de los que han comido del fruto del pecado que es sobrepasar a Dios, que es pensar que podemos  pasar por encima de nuestro Creador, pues si, les llega el día del juicio, donde se levantara un sol de justicia, donde podrán ir todos los despreciados de esta tierra, aquellos que han sufrido los tormentos de la injusticia de una humanidad que vive sin Dios y al margen por lo tanto de la Verdad plena.

Es el juicio de Dios que acabará con aquellos que pensaron esquivar a Dios, y su condición humana, ¡que equivocados! ¿Quién puede huir de Dios? ¿Quién quedará al margen del Único que es justo?

Y para ello trabajemos con ahínco, con interés, miremos nuestra vida, y pensemos si nos merecemos los dones divinos, si trabajamos con ganas, si cumplimos la misión que el Señor nos ha encomendado a cada uno de nosotros. Sí, dejemos la soberbia, el orgullo, la pereza, huyamos de lo fácil, de lo cómodo, no queramos ir por el atajo que nos propone el demonio, que nos ofrece grandes cosas, grandes promesas de una manera fácil, pero que lleva al final a la condena de nuestra alma.

Todos nuestros ídolos, nuestros dioses quedarán destruidos, nuestros falsos altares, aquellos que dábamos culto caerán como gigantes de barro. Llegará el día de la persecución, de la humillación, de la venida del vengador, de Satanás que vendrá en forma de autoridad terrena a destruir la Venida del Reino de Dios, pero vosotros, los elegidos, manteneros firmes, alzad la cabeza, que llega el tiempo de la liberación.

El Señor nos marcara la senda para caminar en el caos de la humanidad, que sucumbirá ahogada como en los días del diluvio, pero que no podrá contra los Hijos de la Luz, es la venida de la gran tribulación, de la redención y de la salvación.


 Mal 3, 19-20a, Sal 97, 2Tes 3, 7-12, Lc 21, 5-19.


Javier Abad Chismol


sábado, 9 de noviembre de 2013

NUESTRO DIOS ES DIOS DE VIVOS




NUESTRO DIOS ES DE VIVOS NO DE MUERTOS


Debemos estar dispuesto a perderlo todo antes que la fe en el Señor, quien cumple los mandatos divinos todo lo encuentra vanidad y desprecio comparado con la grandeza de ser hijos de Dios y reconocerlo como Padre.
Los poderes de este mundo, el poder terrenal junto con los hijos de las tinieblas quieren poner a prueba a Dios, como hizo el diablo cuando tentó a Jesucristo en las tentaciones, también lo hace con sus seguidores, con aquellos que están dispuesto a perderlo todo antes que a Dios.
En el libro  de los Macabeos se les quieren quitar la vida o renunciar a Dios, y al igual que los mártires se debe estar dispuesto a perder incluso la vida, porque nuestro Dios es de vivos y no de muertos, porque él nos dará la resurrección y la verdadera vida, la que no se marchita y se pierde.
San pablo nos anima a seguir adelante a pesar de las dificultades que podamos encontrar en el camino, también para vernos librados de los hombres malvados y perversos que quieren corromper la fe, disuadir a los hombres y mujeres que siguen a Jesucristo, y lo hacen incluso llegando a las últimas consecuencias como el asesinato y la tortura. Pero también sabemos que el Señor nos dará las fuerzas necesarias para seguir adelante sin desfallecer.
Cuando hablamos de la resurrección no podemos pensar como los hombres, no es una vida nueva similar a esta como si fuera una especie de reencarnación, es algo mucho mayor que nos desborda. En la resurrección no tiene importancia la  imagen, la fama, el poder, los bienes, lo que tiene importancia es la trascendencia. Porque el Señor transformará nuestra vida pobre, nuestro cuerpo débil y frágil en el Cuerpo glorioso de Cristo, esa es nuestra fe y esa es nuestra llamada.



Javier Abad Chismol.