sábado, 16 de enero de 2016

BODAS DE CANÁ


HACED LO QUE EL OS DIGA

II Semana del Tiempo Ordinario (C-2016)


El Señor viene a nuestro rescate, viene a sacarnos de nuestro vacío, de nuestra incredulidad e incluso de nuestra prepotencia al querer superar lo insuperable en ausencia de Dios. Todos verán nuestra liberación, todos los pueblos de la tierra, porque el Señor ha estado grande con nosotros, porque nos ha mostrado el camino, es la alegría de los esposos cuando deciden emprender un camino en común, es la alegría de un buen proyecto laboral de futuro, es en definitiva poder afirmar que mi vida tiene sentido, que me han quitado el lastre del absurdo de mi existencia, porque decir si a Dios, es cumplir su voluntad y caminar hacia un mundo nuevo.

Nos ponemos en ese camino en donde todos nosotros descubrimos para que hemos sido creados, toda criatura, todo ser, necesita saber el sentido de su estar, de su vivir, y eso es lo que hace el Señor, nos descubre la misión que tenemos cada uno de nosotros en esta vida, esa es la grandiosidad de la fuerza del Espíritu, que nos revela para que hemos sido creados, que aviva nuestras capacidades y nuestros carismas, descubrimos que tenemos dones regalados por Dios que son para construir ese mundo nuevo del que hablábamos, es la alegría del que da en gratuidad y servicio. Solo en la profundidad de nuestra experiencia de Dios, en nuestras vidas podremos descubrir lo que nos ama Dios, y como somos capaces de hacer cosas muy grandes, grandiosas, porque si, Dios nos ama y quiere nuestra plenitud y para ello nos da la fuerza del Espíritu Santo que habita en todo hombre desde el bautismo. Por eso hoy recibimos la llamada extraordinaria de no malgastar nuestros carismas, a no esconderlos por temor, por comodidad o por egoísmo, seamos generosos y esa será nuestra verdadera liberación.

En esa llamada, en esa invitación, pongamos en camino, obedezcamos los mandatos de Jesús, hoy cumplimos en nosotros las palabras de María que nos dirige a todos nosotros; HACED LO QUE EL OS DIGA. Hoy somos esos invitados a la boda de Cana, llamados a degustar el vino que nos ofrece el Señor, ese es el gozo a la alegría, a la fiesta gozosa, es el gozo y la alegría de los enamorados que comparten su amor con sus amigos y seres queridos, esa debe ser nuestra actitud, el Señor nos dará lo mejor, avivará nuestros carismas, nos dará ilusión por seguir, a pesar de la dificultad y del absurdo del mundo, porque sabemos que estamos entrando en el gran banquete del amor, de la solidaridad, de la entrega total, hoy convierte nuestra agua insípida, nuestra vida sin sentido, en el mejor vino, en la mayor ilusión de esperanza que debemos compartir con todos los hombres, seguimos las palabras de María, obedezcamos y el Señor hará obras grandes en nosotros.


Javier Abad Chismol

miércoles, 13 de enero de 2016

SAN JUAN DE RIBERA 2016

FIESTA DE SAN JUAN DE RIBERA 2016

LUMBRERA DE ESPAÑA

Parroquia San Juan de Ribera de Burjassot, 2013

Después de tres meses que marche de la Parroquia San Juan de Ribera de Burjassot, quiero reflexionar y predicar un año más al Patrón de la Parroquia, aunque sea en la distancia, he ofrecido desde Alberic un novenario a San Juan de Ribera. Y ahora estas palabras.


     Recordando y reflexionando sobre de San Juan de Ribera, actualizamos su historia y su vida, nos remontamos a aquellos tiempos difíciles de la cristiandad, hablamos de una época que se parece en cierto modo a nuestro tiempo actual, momentos de incertidumbre, de confusión y de ataque y desprecio hacia lo religioso.
    Había confusión en el mundo católico, muchas eran las circunstancias que hacía que los hombres y mujeres de fe tuvieran serias dudas sobre lo que profesaban, es más, parecía que los pilares fundamentales del cristianismo estaban tambaleándose, se sufrían diferentes envites por diferentes francos contra la fe, contra la Iglesia y contra las cosas de Dios. Una persecución encubierta que se iba destapando, tal y como también apreciamos en nuestra sociedad actual, que está a la espera de una decadencia que no acaba de llegar, como una ave rapaz que espera a que su víctima sucumba.
     Los herejes, personas que confundían, que manipulaban la doctrina y las creencias, provocando la huida de muchas personas que se acercan a los nuevos grupos. Porque no podemos olvidar que el hombre tiene sed de Dios[1], y de alguna manera sigue buscando, de una forma u otra, que en muchas ocasiones no sabe lo que es, pero lo siente en lo más profundo de su ser. Si a esto juntamos un desprestigio de la Iglesia Católica, pero no una ausencia absoluta de Dios, nos encontramos ante una especie de religión a la carta, que calma en cierto modo mi sed hacia la trascendencia, pero niega a la Iglesia. Así de esta manera mi conciencia queda calmada y mi hipotética relación con Dios, y además quedo liberado del dogmatismo, de leyes y mandamientos que cumplir, y todo lo hago con las frases que tantas veces hemos escuchado: “Yo creo en Dios pero no en la Iglesia”, o “no creo en los curas”, o “Algo tiene que haber”.
      Son frases trampa que nos alejan de la verdad plena, ¿tiene sentido la Iglesia si no es de Dios?, ¿cómo ha perdurado a lo largo de los siglos?, hace cuatrocientos años ya esperaban que la Iglesia Católica cayera, pero no fue así, los que sucumbieron fueron los que esperaban, aquellos que esperaban, aquellos que creían que la Iglesia era un montaje de unos pocos con un afán de poder.
     ¿Puede la Iglesia vivir sin Dios? La respuesta es no, porque es el Espíritu Santo el que la sostiene y el que le da aire de renovación para que no se desvíe del camino, y si lo hace, poder rectificar, y caminar hacia la voluntad de Dios que es en definitiva el anuncio de la Buena Noticia del Evangelio, y eso no entiende de modas, ni de tiempos, es para siempre[2], y es ahí donde radica su fortaleza, que no es algo de los hombres, que es cosa de Dios, y es Él el que lleva la historia de salvación, y por lo tanto las riendas de la Iglesia[3].
     Junto a los falsos creyentes, falsos conversos y herejes, también tuvo san Juan de Ribera que luchar contra los infieles, y ¿quiénes son los infieles?, ¿por qué hay que luchar contra ellos?
     San Juan de Ribera vivió una época muy difícil, y la vida de los santos nos tiene que servir de patrón, para saber como el Señor actúa en la historia. Los infieles  no son los indiferentes, no son aquellos que pasan del fenómeno religioso, son aquellos que declaran una especie de lucha sistemática contra los cristianos, especialmente la Iglesia católica, y lo realizan con fuerza y astucia para que ese fenómeno desaparezca, lo hacen como ya lo hacían desde hace muchos siglos, lo hacen a través primero de la burla, luego estrangulando la libertad de expresión religiosa, y a continuación se pasa al ataque directo de la fe, que puede llegar incluso al linchamiento, al asesinato y a la destrucción de los Templos.
      La historia hace que aprendamos cuáles son esos pasos a llevar a cabo para ponernos en alerta cuando se empiezan a promover ciertas actitudes que pueden ser peligrosas y destructivas, ¿cómo actúan en nuestros días los infieles?
      Sobre todo con uno de los medios más poderosos, que son los medios de comunicación, imitando ya a aquellos infieles enfadados que hacían mofa y burla de la Iglesia y de los cristianos. Hoy vemos como programas de gran audiencia difunden y atacan a la Iglesia, creando así una campaña de desprestigio general. Y lo peor es que lo hacen sacando las cosas de contexto, homilías de obispos a medio publicar en periódicos, de tal manera que la opinión pública quede contrariada por aquello que se dice, en verdad es una mentira echa con mala intención.
     A esto hay que unir también las nuevas leyes creadas por algunos gobiernos que ponen en evidencia el planteamiento católico frente a otros liberales y deformados sobre lo que significa la ley natural del hombre[4], y así de esta manera el pensamiento cristiano queda de nuevo en entredicho. Pero aún se pretende llegar mucho más lejos se están planteando nuevas leyes de libertad religiosa para controlar el culto, lo que se hace y se dice, creando así un control directo sobre la Iglesia y abrir algo que ya se vive en otros países y que es la censura a la expresión del libre pensamiento cristiano y también de los símbolos cristianos.
     En definitiva vemos que la época en que vivió san Juan de ribera no fue tan distinta a la nuestra, es más, se planteó incluso renunciar a la diócesis de Valencia debido a la dificultad del momento.
     Pero él sabía en lo más profundo de su corazón la gran llamada que el Señor le había hecho para ser pastor de todos, también de los alejados de la fe. Ostentó todos los poderes, el civil, el religioso y el militar. Pudo luchar contra los enemigos de la fe y lo hizo con paciencia y veneración a su misión.
     Recorría todos los rincones de la diócesis para anunciar la Palabra, para que todos conocieran a Cristo, cuidando mucho la formación para que se conociera la Escritura, así como la preparación de los futuros sacerdotes fundando el Colegio del “Corpus Christi” en Valencia y una capilla en la que se veneraran como es digno los sacramentos, con una especial devoción al Santísimo Sacramento. He aquí tres pilares fundamentales que también son necesarios en nuestros días y que debemos tomar ese relevo: formación en la Escritura y el Magisterio, una liturgia pura, limpia de abusos, y la caridad, que tanto practicaba san Juan de Ribera como hizo desprendiéndose de sus bienes en varias ocasiones.
      También nombrar como san Juan de Ribera tenía un trato especial con los niños y la juventud, es el futuro de una sociedad y son los primeros que deben conocer a Jesucristo[5]. Acostumbraba a ponerse con una sillita en la plaza de Burjassot  y así enseñaba la doctrina cristiana a los niños, y luego les repartía dulces, monedas, ropas y aquello que necesitaran.
     Hoy nosotros veneramos a nuestro patrón para que él ilumine nuestras vidas, guíe nuestros pasos; recordemos aquellas palabras de los niños cuando entregaba ya anciano su alma al Señor:
      “El señor patriarca está en la gloria, con la palma y corona de la victoria”.
       En sus funerales, se dice que abrió los ojos y se encendió su rostro para adorar al Señor, en el momento de la consagración hasta la comunión del celebrante. Hoy recordamos las palabras del Papa San Pío V, que habría pronunciado cuarenta años antes, es ”Lumbrera para toda España”. Alabemos de esta manera con devoción al ejemplo y modelo de san Juan de Ribera, afirmando con fe Alabado sea el Santísimo Sacramento.

Javier Abad Chismol

















[1] Sal 42, 2-3
[2] Mt 24, 35
[3] L.G  4
[4] Catecismo de la Iglesia Católica 1954-1960
[5] Mt 19, 14; Mc 10, 14; Lc 18, 16

viernes, 21 de agosto de 2015

¿A QUIEN IREMOS?

TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA



Todos tenemos la tentación de fabricarnos nuestros propios dioses, de crear ídolos que se convierten en idolatría a la que pedir, a la que llorar o a la que implorar. El hombre vive en una existencia que es un misterio, el misterio de la vida, de su existencia, de su sentido, de su nacimiento y de su muerte.
¿A quién seguiremos? ¿Al único Dios verdadero que nos marca el sentido de nuestra vida o a dioses falsos fabricados por nosotros que se convierten en sucedáneos? No queremos al verdadero Dios, pero sí que queremos seres sobrenaturales, aclamaciones, queremos en definitiva esperanza, no creemos en la otra vida pero nos empeñamos en hablar con nuestros seres queridos difuntos, no creemos en Dios pero si en los astros y en la adivinación, en el fondo no creemos en nada, creemos en nuestra propia ilusión mental aquella que nos pueda dar un aliento de esperanza o de ilusión, pero todo en definitiva es vanidad si abandonamos al único y verdadero Dios.
Todo puede tener una solución y esto pasa por amar a la Iglesia, ¿y por qué a la Iglesia? Porque es la que nos marca el rumbo correcto, no por ella misma, sino por el impulso del Espíritu Santo, Cristo es la Cabeza y la Iglesia es su Cuerpo. Amamos la Iglesia no en cuanto hombres sino en cuanto voluntad del Padre, que quiso encarnarse mandado a su Hijo y creando ese puente de unión con los hombres que se da en los sacramentos por medio de la Iglesia.
La plenitud plena se nos da en la Eucaristía, en Cristo que se entrega por nosotros, él es el Pan de Vida, le necesitamos como viático, como pan para el camino. Muchos no lo quisieron seguir, no lo quisieron reconocer, negaron al verdadero Dios para caer en manos de la idolatría y de la comodidad, que sepamos optar por la verdad plena, la que nos conduce a la salvación y tiene semillas de vida eterna.

Javier Abad Chismol



sábado, 15 de agosto de 2015

MI CARNE ES VERDADERA COMIDA

EL PAN DEL BANQUETE

Semana XX del Tiempo Ordinario (B-2015)



La sabiduría se ha edificado una casa, ha tallado siete columnas y prepara un banquete para sus comensales. Se nos invita a ser sabios, en estos discursos del pan de vida se nos viene a dejar muy claro lo importante y lo fundamental que es la Eucaristía.
Muchas veces pensamos que no es vital la Misa, que venir o no venir no es nada relevante, son muchos los que se consideran católicos, pero sin ningún tipo de pudor ni de remordimiento faltan muy a menudo a la Misa dominical, piensan ¿para qué? Lo importante es hacer el bien, lo importante es creer, pero se olvidan que nada de eso se puede hacer sino tienen el alimento necesario para el camino, sino no se tiene el viático.
El libro de la Sabiduría es el que nos marca el rumbo para ser sabios y no necios, el necio es el que juega con Dios, el que le utiliza a su antojo y se toma la Tradición y la Escritura sin ningún tipo de rigor. San Pablo nos lo dice muy claro, nos interpela a que nos demos cuenta de lo que Dios quiere de nosotros, y como todo alumno solo podremos aprender si escuchamos al Maestro, de otra manera nos creemos que lo sabemos todo.
Nos dice el Señor que corren tiempos malos y es cierto, malos porque nos alejamos de la verdad, porque rechazamos el pan de vida y porque nos dejamos llevar por la sabiduría del mundo que es necedad para Dios, conviene pues que estemos muy atentos a los signos del tiempos y que descubramos la invitación al banquete, no sea que estemos tan atareados con nuestras cosas que nos quedemos fuera.
Jesús ofrece su cuerpo y su sangre como bebida para que los comensales tengan vida eterna.

Javier Abad Chismol

miércoles, 12 de agosto de 2015

ASUNTA EN CUERPO Y ALMA A LA GLORIA CELESTIAL

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

PUERTA PARA LA SALVACIÓN




María es asunta en Cuerpo y Alma a la gloria celestial, no sufrió la corrupción de la muerte, por eso hablamos de la dormición de María. Es la entrada de María en el cielo.

Es la victoria total de María sobre el pecado, sobre el mal que representa la serpiente que es el demonio, la corrupción, aquello que destruye al hombre y lo arrastra a la muerte que no acaba.

Ella ha vencido la muerte y nos abre la puerta a la salvación por eso pedimos su intercesión, ella que es Inmaculada, limpia del pecado original, es la nueva Eva, la nueva humanidad, la mujer vestida de sol.

María también es figura de la Iglesia por eso decimos que la Iglesia es nuestra Madre, porque nos acoge a todos sin ningún tipo de condición, nos ama, nos quiere y no tiene en cuenta nuestro pecado y nuestra infidelidad.

María es luz para todas las naciones, para todos los hombres, es madre nuestra y por eso le invocamos y le pedimos para que nos acoja en su seno, en la Iglesia cuya cabeza es Cristo.

Podremos vencer el mal cuando estemos cerca de María, de nuestra madre que nos ama y nos quiere, que no quiere que andemos perdidos como ovejas sin pastor. María es la representación de la humildad y la sencillez, sabemos así que tenemos que ser sencillos y dóciles a la Palabra del Señor para que esta actúe en nosotros y nos acompañe hasta la gloria celestial, la soberbia es lo que condena al hombre y a la humanidad, sin Dios solo hay destrucción y caos.

El Señor ha hecho obras grandes en María, por eso esperamos que también por la intercesión de la Virgen María actúe en nosotros y cambie nuestro corazón.

Javier Abad Chismol

viernes, 7 de agosto de 2015

EL PAN DE VIDA

YO SOY EL PAN VIVO QUE HA BAJADO DEL CIELO

Semana XIX del Tiempo Ordinario (B-2015)



Elías no podía más, tan amargado y triste estaba que incluso deseaba que el Señor le quitara la vida, estaba exhausto, muerto de hambre y de sed. Esa es la situación en que nos encontramos en ocasiones, estamos desesperados cuando las dificultades del camino, de nuestra vida nos aprietan por todos lados, situaciones extremas como; el dolor, la enfermedad, la muerte, la injusticia, nos desborda y podemos al igual que Elías pedir que se acabe todo sufrimiento.

Nuestra sociedad no quiere luchar, quiere comodidades, no quiere dificultades, en definitiva no acepta la condición humana vital; el trabajo, la lucha, el sufrimiento, forman parte de algo innato en el ser humano, por eso se debe aceptar su condición y su Creador, es la única forma de saborear el sentido de la vida y poder degustar lo que es la felicidad real, la que esencia en el ser humano, la de nuestra condición, no la felicidad ficticia que fabrican los hombres cuando quieren vivir al margen de Dios, y por lo tanto ofrecen algo irreal al ser humano, porque este solo puede reposar y encontrar la paz en Dios

El Señor le dio a Elías lo que necesitaba, le dio de beber y de comer, reparo sus fuerzas y pudo ponerse en camino para poder cumplir su misión, dar el mensaje de Dios a un pueblo hostil, no olvidemos que nuestra vocación, nuestra misión, es algo real, algo posible, y por lo tanto una vez descubierta el Señor proveerá, eso es ponerse en manos de la Divina Providencia.

Nos pide el Señor que nos esforcemos con la ayuda del Espíritu Santo a ser mejores, a desterrar todo tipo de maldad de nuestro corazón, que seamos imitadores de Cristo, y por eso hay que vivir siempre en una actitud de alerta para poder rectificar cuando nos desviemos del camino.

Cristo es el pan de vida, el pan bajado del Cielo, el que coma de Él tendrá vida eterna, lo da para la vida del mundo, para que alcancemos la plenitud, para que en definitiva podamos ser felices en este valle de lágrimas. Encontremos en la Eucaristía el alimento para el camino.


Javier Abad Chismol

miércoles, 5 de agosto de 2015

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

EL SEÑOR SE NOS MANIFIESTA


Esta fiesta recuerda la escena en que Jesús, en la cima del monte Tabor, se apareció vestido de gloria, hablando con Moisés y Elías ante sus tres discípulos preferidos, Pedro, Juan y Santiago.
Dios nos salva y nos da una vocación santa, es una llamada para poder trascender todo lo que hacemos y todo lo que vivimos, y desde luego no lo ha hecho por nuestros méritos ni por nuestras buenas obras, lo ha hecho por puro amor y en gratuidad.
Hoy el Señor se transfigura delante de nosotros, que es como decir que le reconocemos, y lo hacemos además como Señor, muchos le verán pero no le verán, muchos oirán su nombre pero no le reconocerán, el Señor se transforma y a su vez nos transforma a nosotros, Él cambia nuestras vidas.
Cuando el Señor se transfiguró ante los discípulos todos experimentaron lo bien que se estaba en esa presencia mística, como se alcanzaba un grado que superaba todo lo terreno, por eso decimos que estar con el Señor en este mundo, reconocerle, es lo más parecido a la vida eterna, la cual esperamos, añoramos y deseamos.
En esa presencia mística del Señor, se oyó una voz que decía; “Este es mi hijo amado, en quien me complazco, escuchadlo”.
Esas palabras, ese rostro de luz en el Señor, nos da confianza aunque nos dé temor, pongamos nuestra vida en manos del Padre y el transformará nuestras vidas, hará que su rostro brille como el sol, renovemos nuestra confianza y nuestro amor al Señor y acerquemos al misterio de la trascendencia.
Qué cuando el Señor pase por nuestra vida, cuando pase a nuestro lado tengamos la gracia de poder reconocerle en todo lo que nos rodea, en nuestras circunstancias, en la gente que el Señor pone en nuestro camino, que en todo podamos ver la mano de Dios, y afirmemos que bien estamos con el Señor y que con Él solo queremos morar.

Javier Abad Chismol.