jueves, 20 de octubre de 2016

SEMANA XXX DEL TIEMPO ORDINARIO C-2016


FUI LIBRADO DE LA BOCA DEL LEÓN

El Señor escucha al afligido, Él nunca abandona al pobre, al que sufre las injusticias de este mundo, aquel que es víctima de los egoísmos humanos. Nuestro corazón no puede vivir sin Dios, no puede dejar de cumplir los mandamientos, si lo hace se destruye, porque renuncia a su condición de ser Hijo de Dios y por lo tanto renuncia al verdadero amor, y se queda con los sucedáneos que nos ofrece el mundo.
Nuestro Padre quiere la justicia, nos manda las leyes que permiten que nuestra sociedad sea justa, es la invocación al Señor que nos escucha, que nos saca de las maldades de este mundo, y si no nos puede sacar, hace que podamos contemplarle desde este valle de lágrimas y alcancemos la plenitud en el sufrimiento y la persecución, solo Él puede dar sentido al sin sentido.
San Pablo se siente angustiado por la persecución, siente que su vida es como una carrera que llega a su fin, porque sus enemigos le están acorralando, es la carrera de la vida cuya corona es el martirio. Pablo ora, como el pobre, suplica como el orante, pide perdón por sí mismo y por sus perseguidores, para que Dios se apiade del ignorante sin escrúpulos que ha caído en manos de la soberbia al eliminar al único Dios, para convertirse en un dios menor, y por lo tanto ser esclavo del pecado y caer en la maldad.
Que nuestra oración sea pura y auténtica, cuanto más cerca estemos de Dios Padre más conscientes seremos de nuestro pecado y de todo lo que nos queda aún por vivir en esta vida, no como el fariseo de la parábola que se sentía perfecto en todo y miraba a los otros por debajo del hombre, en cambio el publicano era humilde al reconocer su pecado y la necesidad del amor y del perdón de Dios.
Vivimos en la sociedad del maquillaje, de la soberbia que esconde el pecado, el mal y las intenciones oscuras, pidamos al Señor un corazón puro, humilde y sencillo, capaz de perdonar, de amar, de reconocer la culpa, sabiendo que Él nunca desprecia un corazón pobre y humillado.
ACOGE A TU SIERVO SEÑOR
Javier Abad Chismol
Párroco 

viernes, 14 de octubre de 2016

SEMANA XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO C-2016

¿QUIÉN NOS DA LA VICTORIA?


La vida parece en muchos casos un campo de batalla, una lucha en la que predominan unos principios sobre otros, una batalla que también se sucede en nuestra propia vida, pero; ¿será necesaria la lucha? Queremos paz, repetimos una y otra vez, no queremos conflictos, y en cambio estos nos asaltan por un lado y por otro.
Es el ataque de los Amalecitas al pueblo de Israel, es la orden de Moisés a Josué para luchar, para defenderse, ¿Qué hizo Moisés mientras Josué  y sus hombres luchaban? Se fue a orar, y lo hizo levantando los brazos, en cuanto los bajaba el Pueblo de Dios perdía en la batalla y cuando los volvía a subir ganaban. Esa es la fuerza de la oración, esa es la fuerza si queremos ganar todas las contiendas de nuestra vida, implorar al Señor para que se haga su voluntad e implorar con  fe para salir victorioso en la lucha de la vida.
Queridos  hermanos, perseveremos en lo que Dios nos ha enseñado, seamos fieles a la Escritura, a la Tradición, al depósito de la fe que hemos recibido desde niños, seamos buenos custodios del gran legado de Dios, que el poder del mundo no lo destruya, nuestra fidelidad se ve siempre reforzada por el infinito amor de Dios, porque esa es la verdadera arma que nos llevara a la victoria, aunque sea una victoria de cruz.
Los poderes de este mundo no temen a Dios porque lo suplantan, el que no tiene temor de Dios no respeta a los hombres y por eso manipula a su interés. Pero cuando se le insiste, y se persevera por la gracia de la fe y la constancia podemos alcanzar la justicia, esa es la labor de los creyentes, luchar, perseverar sin importarnos la fuerza del mal porque el Señor está con nosotros, como lo estuvo con Moisés y con la viuda de la parábola que pedía justicia y al final se le concedió, pidamos con fe y el Señor nos dará lo que necesitamos y saldremos victoriosos.


Javier Abad Chismol

viernes, 23 de septiembre de 2016

LÁZARO Y EL RICO EPULÓN

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario (C-2016)

COMBATE EL BUEN COMBATE DE LA FE


Todos queremos seguridades y comodidades y tanto es así, que nos olvidamos de nuestra frágil condición humana, y vivimos como si nuestra morada definitiva fuera en este mundo.

Por eso es escuchamos un ¡Ay!, que es un lamento del profeta por la ignorancia del hombre que pone su corazón en las cosas de este mundo, que beben, se dejan llevar por los placeres de la carne, que experimentan el poder y la dominación hacia sus semejantes. Esa queja es porque cuando el hombre pierde el rumbo de su existencia él mismo se condena y se convierte en su verdugo.

Cuando uno es hombre de Dios, hay que huir de las cosas mundanas y romper las cadenas que nos esclavizan, corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad de la paciencia en el sufrimiento y de la dulzura.

La historia del pobre Lázaro y el rico, nos ayuda a sopesar la justicia verdadera, así como nuestra actitud, por un lado nuestra forma de ver el mundo y por otro lado la forma de afrontar la muerte y la eternidad, unir la justicia y la trascendencia, así como lo que significa el juicio de Dios.

También nos replantea el significado de la justicia divina y la justicia de los hombres y como Dios no piensa como los hombres, y que puede haber placer y gozo y luego condenación, y por el contrario puede haber sufrimiento y luego salvación y gozo verdadero. Es también un toque de atención para no vivir al margen de Dios y pensar que existe una justicia divina.

Javier Abad Chismol


Primera lectura
Amós 6:1, 4-7
1 ¡Ay de aquellos que se sienten seguros en Sión, y de los confiados en la montaña de Samaria, los notables de la capital de las naciones, a los que acude la casa de Israel!
4 Acostados en camas de marfil, arrellenados en sus lechos, comen corderos del rebaño y becerros sacados del establo,
5 canturrean al son del arpa, se inventan, como David, instrumentos de música,
6 beben vino en anchas copas, con los mejores aceites se ungen, mas no se afligen por el desastre de José.
7 Por eso, ahora van a ir al cautiverio a la cabeza de los cautivos y cesará la orgía de los sibaritas.

Salmo responsorial
Salmo 146:7-10
7 hace justicia a los oprimidos, da el pan a los hambrientos, Yahveh suelta a los encadenados.
8 Yahveh abre los ojos a los ciegos, Yahveh a los encorvados endereza, Ama Yahveh a los justos,
9 Yahveh protege al forastero, a la viuda y al huérfano sostiene. mas el camino de los impíos tuerce;
10 Yahveh reina para siempre, tu Dios, Sión, de edad en edad.

Segunda lectura
I Timoteo 6:11-16
11 Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas; corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura.
12 Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado y de la que hiciste aquella solemne profesión delante de muchos testigos.
13 Te recomiendo en la presencia de Dios que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que ante Poncio Pilato rindió tan solemne testimonio,
14 que conserves el mandato sin tacha ni culpa hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo,
15 Manifestación que a su debido tiempo hará ostensible el Bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores,
16 el único que posee Inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén.

Evangelio
Lucas 16:19-31
19 «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas.
20 Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas,
21 deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.
22 Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado.
23 «Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
24 Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama."
25 Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado.
26 Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros."
27 «Replicó: "Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
28 porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento."
29 Díjole Abraham: "Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan."
30 El dijo: "No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán."

31 Le contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite."»

sábado, 17 de septiembre de 2016

TOMA DE POSESIÓN DE LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL DE BURJASSOT

TOMA DE POSESIÓN DE LA PARROQUIA DE SAN

MIGUEL ARCÁNGEL DE BURJASSOT



El próximo 1 de Octubre sábado, a las 19:00 horas, tomare posesión como Párroco de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Burjassot. Para mí es un momento muy importante por lo que significa una nueva misión encomendada por la Iglesia, que el Señor me ayude para poder ser testigo de su Palabra, que pueda iluminar los corazones de la gente con el Anuncio del Evangelio, pido vuestras oraciones y plegarias y que todos aquellos que queráis y podáis me acompañéis en este día.

Javier Abad Chismol
18 de Septiembre de 2016

La dirección es:  Plaça dels Furs, 5, 46100 Burjassot, Valencia. Parada Burjassot del metro.

ORACIÓN (de León XIII)

A SAN MIGUEL ARCÁNGEL



Ancángel San Miguel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

AMEN

SEMANA XXV DEL TIEMPO ORDINARIO C-2016


LA AMBICIÓN Y LA GENEROSIDAD



Los profetas ya denunciaban el abuso de aquellas personas que solo vivían para conseguir riquezas, porque en muchos casos el querer conseguir riqueza significa pasar por encima unos de otros, en donde entramos en un mundo competitivo, y en toda competición tenemos que dejar gente atrás, incluso podemos caer en las trampas o las injusticias. Por eso es tan importante la ética del comportamiento, según los principios que tengamos seremos capaces de actuar de una manera o de otra, y esa forma de comportarse es conocer y cumplir la voluntad de Dios,

Cuando hablamos de riqueza tenemos que pensar no tan solo en lo que significa el dinero, es también el poder y la dominación de unos sobre otros, el que tiene dinero tiene poder y por lo tanto capacidad para dominar y que otros sean sus servidores. Tampoco tendríamos que por sistema apartar a aquellos que tienen riquezas o que lícitamente las pueden haber conseguido, será la forma de haberlo hecho y la utilización de la misma.

Ser usurero, valorar a las personas según su riqueza, su poder, su prestigio o su condición social no viene de Dios, al contrario viene del mal. Eso no quiere decir que no se deban respetar las distintas realidades queriendo unos pasar por encima de los otros, en ocasiones los más ricos aprovechándose de los más pobres y en otras los más pobres eliminando a los que tienen más, por envidia y por celos.

Se nos invita a pedir a unos por otros, por la igualdad social, por la no discriminación, porque los países más ricos no se aprovechen de los más pobres, porque nadie utilice la violencia para dominar y aterrorizar a los demás, porque no olvidemos que Dios quiere que todos los hombres se salven y alcancen la verdad, también los ricos, avaros, los violentos, que son en definitiva los engañados, los equivocados.

Y dentro de esta dinámica se nos propone una paradoja en el Evangelio al escuchar la parábola del administrador injusto, que al final es alabado por su astucia, pero no salvado hasta que se convierta.

No se puede servir a dos señores, no se puede servir a Dios y al dinero, que nuestra actitud sea de estar desapegado de las cosas del mundo y que las miremos y usemos como instrumentos que nos ha dado Dios para alcanzar la salvación nuestra y la de nuestros hermanos.


Javier Abad Chismol

domingo, 4 de septiembre de 2016

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO C-2016


LA VERDADERA SABIDURÍA



¿Quién comprende lo que Dios quiere? Queremos comprender lo que Dios quiere sin conocerlo y sin acercarnos al misterio, es más, vivimos al margen de este y luego, se le piden explicaciones de lo que nos acontece en la vida. Es como si compráramos algo y tiráramos las instrucciones a la basura y después denunciáramos al fabricante porque no sabemos utilizarlo, eso es vivir sin Dios, es necedad, y no sabiduría, porque no podemos negar lo que somos y una rebeldía de esa magnitud solo nos lleva a nuestra propia destrucción, ¿puede el hombre eliminar a su Creador? Podrá negadlo, apartarse, pero no por ello dejara de existir Dios, podemos no creer en Él, pero este siempre creerá en nosotros.



Nuestros pensamientos son frágiles, nuestro cuerpo corruptible, la sabiduría es la  verdadera oración para entender los designios de Dios, unos designios que nos son revelados cuando decimos Si a Dios y dejamos que intervenga en nuestra vida.

La nueva y verdadera sabiduría se manifiesta en el “reconocimiento” de la voluntad de Dios, y esta se basa en la libertad, el Señor nos ama y nos deja que nos equivoquemos, el Señor nos quiere libres, y para eso nos da la libertad, un precioso tesoro que puede convertirse en nuestra perdición.

Tenemos que estar dispuesto a amar al Señor sobre todas las cosas, de esta manera experimentaremos lo que es la verdadera libertad y la felicidad, no podemos querer más las cosas de este mundo, cosas frágiles como nuestra debilidad humana que tarde o temprano perdemos, el sabio es el que escucha al Espíritu, el que carga con la cruz y sigue al Señor sin condiciones.

En la vida tenemos que ser previsores, no querer ser como dioses, sobre valorando nuestras fuerzas y negando a Dios, o lo que es más común, dejarlo de lado, sin negación hay ausencia, es el creyente no practicante, el que cree solo en su vida, sus proyectos, sus fuerzas, y Dios aparecerá cuando no haya remedio, es un dios tapa agujeros. Pidamos para que descubramos al Señor antes de que sea demasiado tarde, antes que nuestra frágil condición humana se marchite y agote.

Javier Abad Chismol


Primera lectura
Sabiduría 9:13-18
13 ¿Qué hombre, en efecto, podrá conocer la voluntad de Dios? ¿Quién hacerse idea de lo que el Señor quiere?
14 Los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas,
15 pues un cuerpo corruptible agobia el alma y esta tienda de tierra abruma el espíritu lleno de preocupaciones.
16 Trabajosamente conjeturamos lo que hay sobre la tierra y con fatiga hallamos lo que está a nuestro alcance; ¿quién, entonces, ha rastreado lo que está en los cielos?
17 Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?
18 Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron.»
Salmo responsorial
Salmo 90:3-6, 12-13, 14-17
3 Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: «¡Tornad, hijos de Adán!»
4 Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.
5 Tú los sumerges en un sueño, a la mañana serán como hierba que brota;
6 por la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca.
12 ¡Enseñanos a contar nuestros días, para que entre la sabiduría en nuestro corazón!
13 ¡Vuelve, Yahveh! ¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos.
14 Sácianos de tu amor a la mañana, que exultemos y cantemos toda nuestra vida.
15 Devuélvenos en gozo los días que nos humillaste, los años en que desdicha conocimos.
16 ¡Que se vea tu obra con tus siervos, y tu esplendor sobre sus hijos!
17 ¡La dulzura del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la acción de nuestras manos!
Segunda lectura
Philemon 9-10, 12-17
9 prefiero más bien rogarte en nombre de la caridad, yo, este Pablo ya anciano, y además ahora preso de Cristo Jesús.
10 Te ruego en favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo,
12 Te lo devuelvo, a éste, mi propio corazón.
13 Yo querría retenerle conmigo, para que me sirviera en tu lugar, en estas cadenas por el Evangelio;
14 mas, sin consultarte, no he querido hacer nada, para que esta buena acción tuya no fuera forzada sino voluntaria.
15 Pues tal vez fue alejado de ti por algún tiempo, precisamente para que lo recuperaras para siempre,
16 y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que, siéndolo mucho para mí, ¡cuánto más lo será para ti, no sólo como amo, sino también en el Señor!.
17 Por tanto, si me tienes como algo unido a ti, acógele como a mí mismo.
Evangelio
Lucas 14:25-33
25 Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo:
26 «Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío.
27 El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
28 «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla?
29 No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo:
30 "Este comenzó a edificar y no pudo terminar."
31 O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000?
32 Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz.

33 Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

viernes, 26 de agosto de 2016

SEMANA XXII TIEMPO ORDINARIO C-2016

SENCILLEZ Y HUMILDAD

EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENALTECIDO



Los libros de la Sabiduría nos enseñan a saber vivir y saborear la vida, a vivir la y no a malgastarla, vivir vida no es consumir vida. Nuestra existencia es tan efímera que parece una vela que se consume sin remedio.

Que nuestra vida esté llena a manos plenas de cosas que valgan la pena, que sintamos de corazón que nuestra vida tiene sentido y para ello tenemos que aprender a vivir desde la sabiduría de Dios y no de los hombres.

El orgullo y la autosuficiencia es lo que pierde al hombre, lo que le hace  sentirse como un dios, así como el afán el poder de dominación sobre los bienes de la tierra y sobre las otras personas, eso es lo que esclaviza al hombre y le hace ser necio. Esa no es la actitud para entrar en el Reino de los cielos, ese es el camino que nos lleva a las tinieblas y al pecado de la soberbia.



El humilde en cambio busca el agrado ante Dios en su vida y la opinión de los hombres y el mundo se quedan en un segundo plano.
Dios abre las puertas de la ciudad de Jerusalén a los pobres y humildes de corazón, es decir, aquellos que se sienten necesitados de Dios, que en su pequeñez ven la grandiosidad de Dios, es la familiaridad que Él nos ofrece.

Cuando se nos invite a la boda no debemos ponernos en los lugares preferentes, no sea que haya un invitado más importante que nosotros y nos hagan levantarnos y quedemos en ridículo delante de todos.

Aceptad la voluntad de Dios con humildad y sencillez, no haciendo lo que a mí me agrada sino lo que agrada al Padre del cielo. Buscar la misión encomendada por Dios es aceptar el puesto que tenemos reservado en la vida, sabiendo que nuestros caminos no son sus caminos y que los que quieran ser primeros que se pongan los últimos, que sea el Señor el que te ponga en los puestos de arriba y así sabrás que es el Señor es el que actúa y no tu propio ego.

Aprendamos la gran lección de la humildad y el servicio y descubriremos lo que es estar cerca del Reino de Dios.

Javier Abad Chismol


Lecturas del día
Primera lectura

Eclesiástico 3:17-18, 20, 28-29

17 Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por el acepto a Dios.
18 Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás gracia.
20 Pues grande es el poderío del Señor, y por los humildes es glorificado.
28 Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta del mal ha echado en él raíces.
29 El corazón del prudente medita los enigmas. un oído que le escuche es el anhelo del sabio.
Salmo responsorial

Salmo 68:4-7, 10-11

4 Mas los justos se alegran y exultan ante la faz de Dios, y saltan de alegría.
5 Cantad a Dios, salmodiad a su nombre, abrid paso al que cabalga en las nubes, alegraos en Yahveh, exultad ante su rostro.
6 Padre de los huérfanos y tutor de las viudas es Dios en su santa morada;
7 Dios da a los desvalidos el cobijo de una casa, abre a los cautivos la puerta de la dicha, mas los rebeldes quedan en un suelo ardiente.
10 Tú derramaste, oh Dios, una lluvia de larguezas, a tu heredad extenuada, tú la reanimaste;
11 tu grey halló una morada, aquella que en tu bondad, oh Dios, al desdichado preparabas.
Segunda lectura

Hebreos 12:18-19, 22-24

18 No os habéis acercado a una realidad sensible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán,
19 sonido de trompeta y a un ruido de palabras tal, que suplicaron los que lo oyeron no se les hablara más.
22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne
23 y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación,
24 y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

EVANGELIO

Lucas 14:1, 7-14

1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.
7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola:
8 «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú,
9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: "Deja el sitio a éste", y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto.
10 Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa.
11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
12 Dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa.
13 Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos;

14 y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.»