viernes, 26 de agosto de 2016

SEMANA XXII TIEMPO ORDINARIO C-2016

SENCILLEZ Y HUMILDAD

EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENALTECIDO



Los libros de la Sabiduría nos enseñan a saber vivir y saborear la vida, a vivir la y no a malgastarla, vivir vida no es consumir vida. Nuestra existencia es tan efímera que parece una vela que se consume sin remedio.

Que nuestra vida esté llena a manos plenas de cosas que valgan la pena, que sintamos de corazón que nuestra vida tiene sentido y para ello tenemos que aprender a vivir desde la sabiduría de Dios y no de los hombres.

El orgullo y la autosuficiencia es lo que pierde al hombre, lo que le hace  sentirse como un dios, así como el afán el poder de dominación sobre los bienes de la tierra y sobre las otras personas, eso es lo que esclaviza al hombre y le hace ser necio. Esa no es la actitud para entrar en el Reino de los cielos, ese es el camino que nos lleva a las tinieblas y al pecado de la soberbia.



El humilde en cambio busca el agrado ante Dios en su vida y la opinión de los hombres y el mundo se quedan en un segundo plano.
Dios abre las puertas de la ciudad de Jerusalén a los pobres y humildes de corazón, es decir, aquellos que se sienten necesitados de Dios, que en su pequeñez ven la grandiosidad de Dios, es la familiaridad que Él nos ofrece.

Cuando se nos invite a la boda no debemos ponernos en los lugares preferentes, no sea que haya un invitado más importante que nosotros y nos hagan levantarnos y quedemos en ridículo delante de todos.

Aceptad la voluntad de Dios con humildad y sencillez, no haciendo lo que a mí me agrada sino lo que agrada al Padre del cielo. Buscar la misión encomendada por Dios es aceptar el puesto que tenemos reservado en la vida, sabiendo que nuestros caminos no son sus caminos y que los que quieran ser primeros que se pongan los últimos, que sea el Señor el que te ponga en los puestos de arriba y así sabrás que es el Señor es el que actúa y no tu propio ego.

Aprendamos la gran lección de la humildad y el servicio y descubriremos lo que es estar cerca del Reino de Dios.

Javier Abad Chismol


Lecturas del día
Primera lectura

Eclesiástico 3:17-18, 20, 28-29

17 Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por el acepto a Dios.
18 Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás gracia.
20 Pues grande es el poderío del Señor, y por los humildes es glorificado.
28 Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta del mal ha echado en él raíces.
29 El corazón del prudente medita los enigmas. un oído que le escuche es el anhelo del sabio.
Salmo responsorial

Salmo 68:4-7, 10-11

4 Mas los justos se alegran y exultan ante la faz de Dios, y saltan de alegría.
5 Cantad a Dios, salmodiad a su nombre, abrid paso al que cabalga en las nubes, alegraos en Yahveh, exultad ante su rostro.
6 Padre de los huérfanos y tutor de las viudas es Dios en su santa morada;
7 Dios da a los desvalidos el cobijo de una casa, abre a los cautivos la puerta de la dicha, mas los rebeldes quedan en un suelo ardiente.
10 Tú derramaste, oh Dios, una lluvia de larguezas, a tu heredad extenuada, tú la reanimaste;
11 tu grey halló una morada, aquella que en tu bondad, oh Dios, al desdichado preparabas.
Segunda lectura

Hebreos 12:18-19, 22-24

18 No os habéis acercado a una realidad sensible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán,
19 sonido de trompeta y a un ruido de palabras tal, que suplicaron los que lo oyeron no se les hablara más.
22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne
23 y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación,
24 y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

EVANGELIO

Lucas 14:1, 7-14

1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.
7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola:
8 «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú,
9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: "Deja el sitio a éste", y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto.
10 Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa.
11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
12 Dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa.
13 Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos;

14 y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.»

viernes, 19 de agosto de 2016

SEMANA XXI DEL TIEMPO ORDINARIO C-2016


FIDELIDAD EN LA PRUEBA, NO TENER MIEDO A LA CORRECCIÓN
ENTRAD POR LA PUERTA ESTRECHA


En muchas ocasiones los cristianos tenemos que afrontar la prueba de la fe, de demostrar al mundo en que creemos, en tener la entereza de afirmar públicamente nuestra confianza en el Señor, no podemos olvidar que en muchas ocasiones iremos en contra de los intereses del mundo, y estos, no se quedaran impasibles y querrán acallar la voz de Dios.
No seremos comprendidos ni entendidos, es más, muchos nos desplazaran porque no gustan las palabras ni la ley de Dios, es la incomprensión de un mundo que no quiere dioses ni normas, él mismo quiere ser su propio dios, eso es lo que escuchamos en el profeta Isaías, llamada universal al encuentro Dios por medio de los profetas. Para los creyentes es un reto anunciar la verdad que el mundo no quiere oír, y por eso nos desplazarán, nos acallarán y nos humillarán.

Esa llamada nos lleva a una corrección en nuestra vida, a enderezar lo torcido, a volver al camino marcado por Dios. Toda corrección duele y en muchas veces hasta humilla, pero es necesaria esa fraternidad en el amor que no huye de lo que es bueno, ¿Qué padre no enmienda a su hijo si ve que se va equivocar o se va hacer daño? La corrección es amor, caridad, misericordia, solo aquel que escucha la Palabra del Señor y le ama está preparado para aceptar la corrección como nos dice la carta a los Hebreos, llevar la cruz y luchar contra el pecado. Para ello hay que poder experimentar en nuestras vidas lo que significa la humildad del corazón, que es en definitiva capacidad para cambiar y dejarse hacer por Dios, si no hay reconocimiento de la culpa no puede haber redención ni búsqueda de la perfección que no es otra cosas que la llamada a la santidad.
Cristo ha venido al mundo para purificarlo y renovarlo, es una misión salvadora, pero a su vez, también dramática, hay que esforzarse por entrar por la puerta estrecha, ¿creemos que lo fácil es lo mejor para nosotros? El pecado puede apoderarse de nosotros, pongámonos en sus manos y pidamos su amparo para no separarnos del camino que nos lleva a la salvación, venzamos nuestras comodidades y pongamos nuestro corazón en aquello que es verdaderamente importante.
Javier Abad Chismol

Lecturas del día:
  • Primera lectura
Isaías 66:18-21
18 Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria.
19 Pondré en ellos señal y enviaré de ellos algunos escapados a las naciones: a Tarsis, Put y Lud, Mések, Ros, Túbal, Yaván; a las islas remotas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y traerán a todos vuestros hermanos de todas las naciones como oblación a Yahveh - en caballos, carros, literas, mulos y dromaderios - a mi monte santo de Jerusalén - dice Yahveh - como traen los hijos de Israel la oblación en recipiente limpio a la Casa de Yahveh.
21 Y también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas - dice Yahveh.
  • Salmo responsorial
Salmo 117:1-2
1 ¡Alabad a Yahveh, todas las naciones, celebradle, pueblos todos!
2 Porque es fuerte su amor hacia nosotros, la verdad de Yahveh dura por siempre.
  • Segunda lectura
Hebreos 12:5-7, 11-13
5 Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirije: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él.
6 Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.
7 Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?
11 Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
12 Por tanto, levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas
13 y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos, para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se cure.
  • Evangelio
Lucas 13:22-30
22 Atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén.
23 Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» El les dijo:
24 «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán.
25 «Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: "¡Señor, ábrenos!" Y os responderá: "No sé de dónde sois."
26 Entonces empezaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas";
27 y os volverá a decir: "No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!"
28 «Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera.
29 Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios.
30 «Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.»


SEMANA XXI DEL TIEMPO ORDINARIO C-2016


FIDELIDAD EN LA PRUEBA, NO TENER MIEDO A LA CORRECCIÓN
ENTRAD POR LA PUERTA ESTRECHA


En muchas ocasiones los cristianos tenemos que afrontar la prueba de la fe, de demostrar al mundo en que creemos, en tener la entereza de afirmar públicamente nuestra confianza en el Señor, no podemos olvidar que en muchas ocasiones iremos en contra de los intereses del mundo, y estos, no se quedaran impasibles y querrán acallar la voz de Dios.
No seremos comprendidos ni entendidos, es más, muchos nos desplazaran porque no gustan las palabras ni la ley de Dios, es la incomprensión de un mundo que no quiere dioses ni normas, él mismo quiere ser su propio dios, eso es lo que escuchamos en el profeta Isaías, llamada universal al encuentro Dios por medio de los profetas. Para los creyentes es un reto anunciar la verdad que el mundo no quiere oír, y por eso nos desplazarán, nos acallarán y nos humillarán.

Esa llamada nos lleva a una corrección en nuestra vida, a enderezar lo torcido, a volver al camino marcado por Dios. Toda corrección duele y en muchas veces hasta humilla, pero es necesaria esa fraternidad en el amor que no huye de lo que es bueno, ¿Qué padre no enmienda a su hijo si ve que se va equivocar o se va hacer daño? La corrección es amor, caridad, misericordia, solo aquel que escucha la Palabra del Señor y le ama está preparado para aceptar la corrección como nos dice la carta a los Hebreos, llevar la cruz y luchar contra el pecado. Para ello hay que poder experimentar en nuestras vidas lo que significa la humildad del corazón, que es en definitiva capacidad para cambiar y dejarse hacer por Dios, si no hay reconocimiento de la culpa no puede haber redención ni búsqueda de la perfección que no es otra cosas que la llamada a la santidad.
Cristo ha venido al mundo para purificarlo y renovarlo, es una misión salvadora, pero a su vez, también dramática, hay que esforzarse por entrar por la puerta estrecha, ¿creemos que lo fácil es lo mejor para nosotros? El pecado puede apoderarse de nosotros, pongámonos en sus manos y pidamos su amparo para no separarnos del camino que nos lleva a la salvación, venzamos nuestras comodidades y pongamos nuestro corazón en aquello que es verdaderamente importante.
Javier Abad Chismol

Lecturas del día:
  • Primera lectura
Isaías 66:18-21
18 Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria.
19 Pondré en ellos señal y enviaré de ellos algunos escapados a las naciones: a Tarsis, Put y Lud, Mések, Ros, Túbal, Yaván; a las islas remotas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y traerán a todos vuestros hermanos de todas las naciones como oblación a Yahveh - en caballos, carros, literas, mulos y dromaderios - a mi monte santo de Jerusalén - dice Yahveh - como traen los hijos de Israel la oblación en recipiente limpio a la Casa de Yahveh.
21 Y también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas - dice Yahveh.
  • Salmo responsorial
Salmo 117:1-2
1 ¡Alabad a Yahveh, todas las naciones, celebradle, pueblos todos!
2 Porque es fuerte su amor hacia nosotros, la verdad de Yahveh dura por siempre.
  • Segunda lectura
Hebreos 12:5-7, 11-13
5 Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirije: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él.
6 Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.
7 Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?
11 Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
12 Por tanto, levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas
13 y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos, para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se cure.
  • Evangelio
Lucas 13:22-30
22 Atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén.
23 Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» El les dijo:
24 «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán.
25 «Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: "¡Señor, ábrenos!" Y os responderá: "No sé de dónde sois."
26 Entonces empezaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas";
27 y os volverá a decir: "No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!"
28 «Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera.
29 Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios.
30 «Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.»


sábado, 6 de agosto de 2016

ESTAD PREPARADOS, SEMANA XIX DEL TIEMPO ORDINARIO 2016-C


LLEGA LA LIBERACIÓN; ESTAD 

PREPARADOS


El Pueblo de Israel esperaba la liberación de la esclavitud, esperaba que el Señor rompiera las cadenas que le oprimían. Para nosotros la mayor privacidad de libertad que existe es el pecado, que curioso, muchos piensan todo lo contrario, es decir, que son precisamente las normas divinas las que nos oprimen y no nos dejan ser verdaderamente libres.

De hecho se le acusa a la Iglesia de no compartir el estilo de vida liberal, y eso hace que se le endemonie, creen que la Iglesia debe dar tumbos en función de los tiempos, no entienden por ejemplo; la oposición al aborto, a vivir en pareja sin sacramento, en el matrimonio homosexual o en el liberalismo en la actitud. Pues bien, están completamente equivocados, la Iglesia que es transmisora del mensaje de Cristo, lo que quiere es que nadie se condene, que todos los hombres se salven, es decir se critica la actitud pero se salva a la persona por la misericordia de Dios, esa es la verdad plena. No podemos condenar a nadie, pero si denunciar las actitudes que les destruye, pues a hacerlo les damos la posibilidad de la redención, para que luego cada uno en su libertad actúe como crea convenientemente.

Lo que tenemos que hacer es estar atentos a la llamada del Señor, como Abraham, que creyó a pesar de la duda, que supo salir de sus dudas, de su tierra, y dijo si al Señor, es la prueba de la fe, que desmonta nuestros proyectos para crear unos más grandes que son los que agradan, que incluso puede parecer tirano, como cuando le pidió que sacrificara a su hijo Isaac, pero que luego no lo consintió, o el milagro de la fecundidad de su mujer Sara. Dejemos que actúe el Señor y quedaremos sorprendidos.

Estemos preparados para agradar a Dios, tener la cintura ceñida y las lámparas encendidas, que no nos pille la vida sin estar preparados. Es un aviso misericordioso de Dios para alcanzar la plenitud de la verdad.


Javier Abad Chismol

sábado, 30 de julio de 2016

SEMANA XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO 2016-C



VANIDAD DE VANIDADES

TODO ES VANIDAD



Vanidad, todo es vanidad de vanidades, cuando el hombre quiere vivir al margen de Dios, creyendo que las riquezas de este mundo le van a dar la felicidad, y luego al final de sus vidas se da cuenta, que la mayoría de los esfuerzos que realizamos no han valido la pena, porque al final no nos queda absolutamente nada, todo es vanidad.

La vanidad es la realidad inconsistente, es decir que no es fiable, pero ¿Qué ocurre cuando no hemos sido capaces de reaccionar a tiempo? Tenemos una oportunidad enorme de poder dirigir nuestros pasos hacia lo consistente, hacia aquello que vale la pena y que perdura por siempre y sobrepasa nuestro pobre temporalidad terrena, podemos decir que el hombre es como un soplo pasajero y efímero.

El Señor nos invita a que confiemos en las cosas de arriba y no en las cosas de la tierra. Destruir todo lo terreno que hay en nosotros, aquello que nos aleja del amor a Dios, aquello que no les agradable a sus ojos, que es en definitiva lo que nos destruye a cada uno de nosotros, a la humanidad, es saber detectar el pecado en una sociedad que lo quiere eliminar. Si no reconozco el pecado no puedo pedir perdón y reconciliarme con Dios. Debemos de revestirnos de hombres nuevos.

El Señor nos invita a que tengamos mucho cuidado con toda clase de avaricia porque la vida no depende de las riquezas ni de las posesiones, no se valora a nadie por lo que tiene sino se hace por lo que es ante los ojos de Dios, es hacer resonar en nuestras vidas las palabras de Jesús en las Bienaventuranzas; “Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.

Atesoremos tesoros para Dios, anunciemos el Reino de Dios a los hombres y seremos verdaderamente libres y desapegados de las cosas de este mundo, que seamos capaces de ir a lo importante y fundamental que es el Señor y la salvación de nuestra alma.


Javier Abad Chismol

sábado, 16 de julio de 2016

SEMANA XVI DEL TIEMPO ORDINARIO 2016-C, MARTA Y MARÍA

SEMANA XVI DEL TIEMPO ORDINARIO 2016-C

SEÑOR, NO PASES DE LARGO DE TU

 SIERVO

MARTA Y MARÍA



Abraham es un modelo de hospitalidad y de acogida, ¿cómo recibimos al Señor cuando viene a nuestras vidas? ¿Le ignoramos? ¿Hacemos como que no le vemos, o no nos interesa verlo? Abraham corrió pronto a recibir a sus huéspedes, les hizo los honores, es un derecho del forastero el ser acogido, es una predisposición de apertura con el Señor. Acoger al que viene de fuera es síntoma de un corazón generoso, entregado y desapegado de si mismo.

Es en definitiva cumplir los mandamientos de Dios, el amor al prójimo, al que está a mi lado y me necesita, es la parábola del buen samaritano, de saber quién nos necesita y saber también que el mismo Dios pasa por nuestro lado, sale a nuestro encuentro y nos levanta de nuestras caídas y dolencias. A cambio de la acogida el Señor le ofrece a Abraham el don de la vida, ese gran regalo tan preciado y que hoy en tantas ocasiones se desprecia.

Aquel que acoge el misterio de Cristo no tiene que cansarse de anunciarlo, para que así todos lleguen a la madurez que de la fe y del encuentro con el Señor. A Pablo la misión del anuncio le ha sido pedida por el mismo Cristo y esto se hace a través de su Iglesia, que nadie se despiste ni confunda, sin Iglesia no hay Cristo ni viceversa, no queramos construir un nuevo Jesús distinto que se adapte a los poderes ideológicos humanos, Cristo es el que es y no hay otro, por mucho que se empeñen en disfrazarlo.

Jesús es acogido en casa de las dos hermanas, de Marta y de María, Marta estaba muy atareada con las cosas de la casa y de atender a los invitados, en cambio María se quedó a los pies del Señor escuchando, Marta se lo recrimino a su hermana, pero el Señor le contestó que Marta estaba demasiado inquieta con las cosas del mundo en cambio María había escogido la mejor parte que son las cosas de Dios.

Ambas son importantes pero siempre será siempre primero escuchar la voluntad de Dios y Él ya nos marcará el camino y nos dirá hacia donde tenemos que ir.

Acojamos al Señor es nuestras vidas y cumplamos su voluntad y el Señor nos dará la verdadera vida.

Javier Abad Chismol

viernes, 8 de julio de 2016

¿QUIEN ES MI PRÓJIMO?


OBEDECER LA VOZ DEL SEÑOR

SEMANA XV DEL TIEMPO ORDINARIO 2016-C



Estamos llamados a obedecer la voz del Señor, somos sus hijos y estamos llamados por amor a alcanzar la plenitud en nuestra vida. Obedecer los mandatos de Dios es querer decir que queremos ser libres de verdad, que no queremos ser esclavos del pecado, de las tentaciones y de todas las seducciones del mal.
Convertirnos al Señor no solo de palabra o de intención, hacerlo con todo el corazón y con toda el alma. Lo que se nos propone está a nuestro alcance, no es una utopía, es creer y confiar que el Señor cambiará nuestro corazón aunque nos veamos torpes y perdidos, por lo tanto hagamos que la Palabra del Señor se haga realidad en nuestras vidas.
Dios se nos hace visible a través de su Hijo, es la parte visible del Dios invisible, es el mediador de todo, por Él llegamos al Padre y por Él alcanzamos la salvación, pues el carga con nuestras culpas y suple nuestro pecado. Cristo se manifiesta también en su Iglesia, a través de los sacramentos y del estudio de la Palabra.
Todos queremos alcanzar la felicidad, trascender nuestra vida, llegar a lo más alto que puede llegar el ser humano, pero, ¿Dónde se encuentra? ¿Quién la encontrará? Es fácil, ama a Dios y al prójimo como a ti mismo, y ¿Quién es mi prójimo? Es el que está a tu lado, tu próximo, aquel que tienes cerca y que ni siquiera le has preguntado su nombre, aquel que ves todos los días y ni tan siquiera saludas, aquel que me necesita y yo no me percato porque estoy demasiado pendiente de mí mismo.
El buen samaritano es aquel que se da cuenta de la injusticia del mundo, del mal que produce el pecado, aquel que reconoce al maligno y es capaz de hacerle frente, dándole igual lo que piensen los demás, hoy nos preguntamos ¿Quién es nuestro prójimo? ¿Quién necesita de nosotros? Ayudar al prójimo es colaborar en la construcción de una sociedad que crece y se fundamenta en el amor.

Javier Abad Chismol